Internacionales

La suerte del gobierno de Merkel depende de las últimas negociaciones sobre migración

La coalición gubernamental intentará resolver el enconado conflicto sobre los migrantes

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Angela Merkel y el ala más derechista de la frágil coalición gubernamental intentarán este lunes por última vez resolver el enconado conflicto sobre los migrantes que amenaza al gobierno alemán y también la cohesión europea.

El meollo del enfrentamiento está en la expulsión de las fronteras de cualquier migrante registrado de antemano por otro país europeo como quiere a toda costa el ministro del Interior, Horst Seehofer, jefe de los conservadores bávaros de la CSU. Esta medida fue rechazada por la canciller alemana, que teme un efecto dominó en Europa y el final de la libre circulación.

Alemania esperaba un epílogo de esta crisis el domingo. Pero finalmente, después de unas diez horas de reuniones con los líderes de CSU, Seehofer ofreció renunciar a su ministerio y al liderazgo del partido, antes de dar marcha atrás para volver a entablar una ronda final de negociaciones con Angela Merkel.

“He dicho que ponía los dos puestos a disposición y que cumpliré esa decisión en los tres próximos días”, declaró Seehofer en la madrugada del lunes, dando a entender que la incertidumbre podía prolongarse en momentos que el conflicto empieza su cuarta semana.

La reunión entre Merkel y Seehofer está prevista para empezar a las 17H00 (15H00 GMT) en Berlín.

– Cada vez “más absurdo” –

Mientras tanto, la frágil coalición, creada en marzo y que une la derecha bávara, la centroderecha de Merkel (CDU) y los socialdemócratas, quedó suspendida. Al igual que la unión CDU-CSU formada en 1949.

A pesar del desafío de la CSU, la jefa del gobierno alemán se muestra inflexible, y el domingo obtuvo en Berlín el apoyo casi unánime de las instancias dirigentes de su partido.

Estas rechazaron en una moción cualquier decisión “unilateral” nacional para rechazar a los migrantes y apoyaron los esfuerzos de la canciller para negociar soluciones europeas sobre la política de asilo.

El actual conflicto en el bando conservador estalló a mediados de junio, cuando la canciller vetó el proyecto de su ministro sobre las expulsiones de migrantes en las fronteras.

Pero las tensiones han sido casi permanentes desde la decisión de Merkel de abrir su país a cientos de miles de solicitantes de asilo en 2015.

La CSU endureció su discurso respecto a la política migratoria alemana pensando en las elecciones del próximo 14 de octubre en Baviera, en las que la extrema derecha podría arrebatarle muchos votos.

El ministro del Interior le había dado un ultimátum a Merkel, asegurando que impondría las expulsiones en las fronteras si no se tomaban medidas “equivalentes” a primeros de julio a nivel europeo.

Merkel pensaba poder ablandar a la CSU gracias a las medidas tomadas durante la última cumbre europea para reducir los flujos migratorios, pero Seehofer las calificó el domingo de “insuficientes”.

El sitio de la revista de referencia Der Spiegel ironizó sobre esta crisis que se alarga: “Él renuncia, él no renuncia… La pelea entre la canciller Merkel y su ministro del Interior es cada vez más absurda”.

Sea cual sea el resultado de la crisis gubernamental, Merkel quedará debilitada políticamente, después de 13 años en el poder.

Todos los sondeos muestran que los alemanes no aprueban el tono conflictivo que ha elegido el ministro del Interior, pero una mayoría está a favor de sus ideas.

Pero por otra parte, pese al endurecimiento de su discurso, las intenciones de voto para las próximas elecciones regionales en Baviera continúan bajando para el partido del ministro, mientras se beneficia la extrema derecha (Alternativa para Alemania, AfD).

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